Alejandra Radano: «La carrera de la artista es intermitente»

Alejandra Radano: «La carrera de la artista es intermitente»

Inspirado en el tiempo que vivió en Buenos Aires Eugene O’Neill, padre del drama moderno, el dramaturgo, novelista y director teatral argentino, Gonzalo Demaría, escribió Elsa Tiro, pieza teatral que interpretan Alejandra Rádano, Josefina Scaglione y Luciano Cáceres, quien además la dirige. El 10 de noviembre y pico de años, O’Neill -quien era en ese momento un marinero ignorante, dejando a su padre actor y una embarazada con quien se había casado antes de embarcar- recaló en Buenos Aires y fascinado con los piratas de La Boca y las prostitutas del Paseo de Julio. Marginal de alma, motiva por una de ellas, La Renguita, el muchacho escribió entonces su primera obra (Ceniza de orquídeas). Veinticinco años más tarde (1936), consagrado como autor, recibió el Premio Nobel de Literatura. Su segunda esposa Carlotta aprovechó los efectos del cloroformo para conocer aquel pasado y recuperar la obra misteriosa perdida. O’Neill cargó con una seria tuberculosis y el Parkinson le causó temblor en su mano derecha. En el Teatro Regio, de jueves a domingo, el público aplaude a la urraca.

Avisos: En la obra se ve un corto y se alude a una leyenda porno. ¿Habría filmado O’Neill esta película, muda y con frases en inglés?

Alejandra Rádano: Esa película existió, es la primera película porno que se hizo acá. Non es de O’Neill, es una licencia que se toma Demaría. Pero coincidió con su época, el círculo era pequeño y la duda de que haya logrado está.

Avisos: ¿Cuál fue su principal interés para hacer esta obra?

Radán: Elenco y la escritura de Gonzalo Demaría. Con el no tengo dudas.

Avisos: ¿La encuadra como un musical?

Radán: Para mí es una obra de teatro musical, tiene fragmentos cantados. Hay un tratamiento del texto que es musical. El texto tiene una música en sí mismo.

Alejandra Radano ha recibido muchos bonos. El Konex de Platino como intérprete musical femenina; fue condecorado con una insignia —que también recibió Jorge Luis Borges— el “Caballero de la Orden de las Artes y las Letras” por sus labores teatrales realizadas en Francia.

Avisos: Cuando le dieron el Konex usted hizo una denuncia.

Radán: En este momento querían sacar el premio Trinidad Guevara que representa una cantidad de dinero, que nadie puede considerar una pensión, un júbilo. Ordenar no es tirar, como bien dije en aquel momento. Ya está todo cercenado; la carrera de los que nos dedicamos al espectáculo —no solo de los actores— es intermitente. Además de estar en un país donde hacemos malabarismos, imagine los que hacemos los actores.

Avisos: ¿Le halagan los premios como reconocimiento y estímulo?

Radano: Me gustaría que pase otra cosa con los premios. Antes el premio Moliere significaba un viaje a Francia donde podían ir a ver obras. Me gustaría que dieran oportunidades para estudiar, viajar… Esa flata que se gasta en hacer un monumento al aplauso, que no sé cuánto cuesta, podría destinarse a otra cosa. Estamos viviendo un cambio de paradigmas y estructuras; tiene un premio que sirve con otro sentido.

Avisos: ¿Su debut como intérprete de la comedia musical fue con “Drácula”, de Pepe Cibrián Campoy, en el Luna Park? ¿Cómo llega a Pepito?

Radán: Sí, el hito fundamental de mi carrera ¡y fue en un Estadio de box! Hice el casting como miles que fuimos, audicioné y quedé.

Avisos: Luego vendrían clásicos como «Cats», «Beauty and the Beast», «Chicago» y «Cabaret». ¿Cómo fue el pase al teatro musical de Broadway?

Radán: De Pepe rescató el amor por la disciplina. Me identifiqué con eso y trabajábamos a fondo. Ven a las clases de Ricky Pashkus o Hugo Midón. Te preparaban para tener el cuerpo dispuesto para abordar distintas disciplinas. Eso es lo que yo absorbía de esas experiencias. Era como ir al rescate de su mayor calidad. Cuando llegaron esas obras, me encontramos formadas.

Avisos: ¿Cómo y cuándo conoce a su mentor, el afamado Alfredo Arias?

Radán: Cuando ya había hecho Chicago. Me había enfrentado con las experiencias que había que transitar para aprender.

Avisos: Con la trabajó en Francia, Italia y Argentina y la dirección en «Concha Bonita», «Tatuaje», «Cabaret Brecht Tango Broadway», «Tortazo», «Cinelandia» y «Deshonrada». Su inglés y su italiano son de excelencia. ¿Cómo reparar hablarlos?

Radán: Estudió. El inglés es muy complicado para nosotros. El italiano no tanto, en relación a la pronunciación… yo hacía el personaje de una argentina que iba a tal lugar, en “Concha Bonita”. Se trata de no cocolichear. Por eso estudié mucho, sobre todo inglés; un año antes con profesora de dicción y en la Alianza. No tengo facilidad para los idiomas, pero es sentarse y trabajar. No hay mucho misterio. Valía la pena lo que tenía por delante.

Avisos: ¿Y hoy que tiene adelante?

Radán: Tengo la edición del disco de La Pathétique, la obra que hice el año pasado en el Centro Cultural San Martín. Me tiene entusiasmada porque es un proyecto de mi grupo de trabajo, con Diego Vila y Fabián Luca. Con ellos hice Delirio Gaucho… no son trabajos donde me convocan, son mi propio nicho de trabajo que tiene que ver con la autogestión.

Avisos: A los 50 años tuvo el primer protagónico cinematográfico y en blanco y negro, «Fanny camina», película sobre la actriz Fanny Navarro, dirigida por Ignacio Masllorens y Alfredo Arias. Participó en el 30º Festival de Biarritz y ganó el premio del público…

Radán: Sí, como protagonista fue la única película. El cine es un trabajo muy particular. Es editor, fotógrafo y director. Creo que es menos del actor porque hay una manipulación de su imagen. Your podés estar actuando una secuencia que después se usa de un modo que no tiene nada que ver con el fin que uno la actuó. Se manipulan los tiempos, se cambian las secuencias, el color, se da vuelta… El actor es una súper marioneta en el cine.

Avisos: ¿Eres militante de…?

Radano: No soy militante de nada. No estoy a favor de situaciones absurdas. Busco la paz y hay dos caminos. Querer tener razón o querer tener paz.

Avisos: Querer tener razón o ser feliz.

Radán: ¿Y que es ser feliz? Ser coherente con lo que uno tiene. No soy una persona reactiva o al menos trato… Hago terapia holística, yoga, alimentación consciente, medito. Este cuerpo es el envase que tenemos y hay que cuidarlo.

Avisos: Su decisión de no tener hijos ¿fue desde siempre?

Radán: De toda la vida. Nosotros tenemos ancestros en nuestras espaldas, somos el resultado de muchas generaciones, de muchas ideas. túno no es una persona libre. El resultado soy yo y mis pensamientos. No fue una decisión; fue un resultado.

Avisos: ¿Está en pareja?

Radán: No. Y estoy chocha, muy feliz. ¡Es muy aburrida mi vida para una entrevista! (risas)

Avisos: ¿Viva un proceso de introspección?

Radán: Tiene que ver con la edad, me parece. Siempre lo hice, pero ahora es más intenso. Empecé a ver situaciones de otra manera con la aceptación de la realidad. Cambié el foco al poder ver aun las cosas más desalentadoras o terribles como oportunidades; eso me dio paz. Quiero tener paz, no quiero tener razón. Estoy en un momento de mi vida en que no quiero enfocarme en ningún resultado; m’interesan justamente los procesos. Lo digo en relación al resultado esperable de una obra, en el público… No quiero aferrarme a ningún tipo de resultado.

Avisos: ¿Y en pandemia qué hizo?

Radano: Aceptar, no pelear con la realidad. Huye fluyendo, huyó voluntaria. Asistí a las personas mayores llevándoles remedios, comprándoles comida.

Avisos: Como artista argentina, ¿qué aspectos de la cultura nacional no le complacen?

Radán: Acá también cambió mi modo de ver las cosas. Creo que está pasando algo a nivel global. Cuando decidiós ver la realidad no desde la falta sino desde la oportunidad, cambia todo. Para que no haya guerra afuera, no tiene que haber guerra interna. Esto es facil de lograr. ¿cuantas guerras tenemos desde el enojo? No tengo algo puntual para criticar. En todos los países y sociedades podés poner el ojo en las faltas. Este año pasa de todo en la Argentina, pero el teatro está explotado de obras. Hay una cantidad de gente haciendo, cuando hay más crisis, más hacemos. Es una cosa de locos. Es un fenómeno de una gran vitalidad. En lo demás no tengo la puesta vista. Todo me parece un espectáculo. La política es un lugar en donde molesta que se llamen actores, esa palabra nos pertenecía. ¡Que otra inventa!

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