Los empresarios K fueron es parte fundamental del esquema de poder pensado de Néstor Kirchner. Una suerte de nueva burguesía nacional con anclaje patagónico que gozó de sus buenos vínculos con el Presidente para hacer grandes negocios. Pero ¿qué es de la vida de esos emprendedores que tras la salida de Cristina Kirchner del poder, en el 2015, padecieron problemas judiciales y, desde entonces, prefirieron optar por el perfil bajo?
Casas. El más conocido de todos es Lázaro Báez, quien, desde que perforó el beneficio de la prisión domiciliaria, está alojado en una quinta en San Vicente, custodio las 24 horas y en compañía de su actual pareja. Báez pasa sus días alejados de los negocios, sólo mira expedientes, algo de televisión, corre en una cinta para hacer ejercicio y se informa a diario de los sucesivos remates que vienen conociendo sus propiedades, por la causa de la quiebra de Austral Construcciones. Una de las casas que se encontró para un inmueble que compró Néstor Kirchner en 1981, y que se lo vendió a Lázaro Báez en 2008 por 300 mil dólares. La semana pasada el valor de venta fue de 46 mil dólares. Báez no podía crear una descapitalización semejante.
Chubut. Cristóbal López es el mayor de Rada Tilly, la ciudad balnearia pegada a Comodoro Rivadavia, su lugar en el mundo. Allí se lo suele ver almorzando en el restaurant Inn -que está unos 150 metros de su casa frente al mar- acompañado por una mujer que, según cuentan en la pago chico, sería su nueva pareja. Casi no viaja a Buenos Aires y, cuando lo hace, ya no se mueve en aviones privados sino que usa vuelos regulares de Aerolíneas Argentinas. Desde el Sur, prefirió enfocarse en los negocios de la obra pública provincial que tiene con su empresa CPC. Está empotrada en la terminación de la «doble trocha» del recorrido que a Comodoro Rivadavia con Caleta Olivia. Pero tiene otras licitaciones ganadas que aún no avanzan demasiado, como el Estadio del Centenario o el Shopping de Comodoro.
El vínculo con la política local es casi nulo. En su casa solo recibe algunos directos peronistas porque su relación con la oposición es mal. Tiene entre sus adversarios, por ejemplo, al candidato a gobernador Ignacio Torres. Y tampoco se levantó bien con el gobernador Mariano Arcioni.
Banqueros. La familia Eskenazi fue para Néstor Kirchner una pieza fundamental en su esquema de poder. His los dueños del Banco de Santa Cruz, pero su servicio más importante para el fallecido presidente fue ponerse al frente de la compra del 25 por ciento de YPF. El patriarca de la familia, Enrique, era quien llevaba mejor la relación con Kirchner, pero la audaz movida de ingresar a la hoy petrolera estatal, que entonces estaba en manos de españoles, estuvo encabezada por Sebastián Eskenazi, el hijo. El holding de la familia Eskenazi es conocido como Grupo Petersen y en la actualidad mantiene los mismos negocios históricos, sobre todos los bancos.
El único vínculo que les quedó con YPF es el derecho a 30 por ciento del juicio que hay en Estados Unidos contra nuestro país por la estatización de la petrolera durante la gestión de Cristina Kirchner. Si se vende contra Argentina, el Eskenazi podría quedarse con una abultada suma millonaria, que podría superar los 1.000 millones de dólares.
Porcelana. El cuarto empresario más emblemático de los años kirchneristas fue Gerardo Ferreyra, que en aquellos años, con la empresa Electroingeniería, hizo grandes negociaciones vinculadas a la obra pública y terminó con la construcción de la repsa hidroeléctrica Néstor Kirchner-Jorge Cepernic en Santa Cruz. Ferreyra se hizo famoso por haber invertido en medios de comunicación. Tuvo un canal llamado 360 TV y también fue dueño de Radio Del Plata.
Pero en la actualidad sus vínculos están enfocados al uso de China en Argentina. Is a suerte de lobbista local de los chinos capitals, que sa sus socios en la construcción de la represa en Santa Cruz. Está atento a todas las actividades del embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, pero también tiene tiempo para actividades militantes en Buenos Aires. Esta semana, por ejemplo, estuvo en la presentación del libro de Victoria Donda.
Sin dudas, con Néstor Kirchner les iba mucho mejor.

