el juego federal Daniel Rafecas condenó a dos años de prisión en suspenso a América Balbuenael ex agente de la policia federal que se hizo pasar como periodista de la Agencia de Noticias Rodolfo Walsh por mas de una decada. La misma condena recibió a sus jefes del Cuerpo de Investigaciones de la Fuerza, Alejandro Sánchez y Alfonso Ustares. A los tres los encontrados culpables del delito de incumplimiento de deberes de funcionario público.
El magistrado también les impuso la incapacitación especial para ejercer cargos por el doble tiempo de la condenaes decir, cuatro años.
Además de eso, el juez rechazó el Planteo de nulidad de la elevación a juicio que había promovido la defensa de Balbuena y Sánchez. En el mismo sentido se pronunció a propósito de un planto de prescripción por «Violación a la garantía del plazo razonable» y otro de recusación que había formulado la defensa de Ustares.
El veredicto se conoció al final de una audiencia que arrancó pasadas las 14.30 de este viernes 31 en la Sala de Audiencias B de Comodoro Py.
El día se abrió con las réplicas del feudo y la defensa aliada. Fueron los abogados Matías Aufieri, Liliana Mazea y Myriam Bregmanen representación del Centro de Profesionales de Derechos Humanos (Ceprodh), quienes buscaron derribar una serie de Planteos como que el caso estaba prescripto, que se había roto la cadena de custodia de la prueba, que Balbuena había actuado de buena fe al no ocultar su verdadero numero y que el perjuicio era inexistente, entre otros.
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«El uso de la identidad real por parte de Balbuena no le impidió estar infiltrado hasta que alguien que conocía su rol reveló la verdad. No implicaría un acto de buena fe haber usado su identidad real, algo que no podría haber sido de otra manera porque (Nota del editor: el fundador de la Agencia Walsh, Rodolfo) Grinberg lo conocía desde la infancia“, Dijo Aufieri.
Después fue el turno de la defensa, representado por Jorge Álvarez Berlanda (de Balbuena y Sánchez) y Hernán Carluccio y Bárbara Barlett (de Ustares), quienes en los alegatos habían afirmado que «no se pudo probar ningún delito».

Balbuena, principal acusado, había sido señalado por haber hecho espionaje político durante 11 años haciéndose pasar como periodista de la mencionada agencia. Ello con el downstream de sus jefes Sánchez y Ustares.
No usaron las «ultimas palabras»
Completed the round of replicas, el juez le otorgó a los tres acusados la posibilidad de expresar sus últimas palabras, pero ninguno de los tres lo hizo.
Sin embargo, pendiente el juicio, Balbuena afirmó: «Jamás usó la información periodística con multas policiales. En su momento tenía pensado ejercer la actividad (periodismo) tras mi retiro de la fuerza. Verdaderamente no iba a la casa de nadie ni a asambleas privadas. Siempre trabajaron en lugares públicos, las conferencias de prensa eran en bares, en la calle».
El veredicto llego tras cuatro jornadas en la que desfilaron una década de testigos propuestos por la bronca -todos integrantes de medios sociales u organizaciones políticas, gremiales y sociales- que llegaron a una misma conclusión: «era el primero que llegaba y el último que se iba» de cada medida de fuerza o actividad que realizaban las organizaciones.
Por ejemplo, María del Carmen Verdú, titular de la Coordinadora contra la Represión Policial (Correpi), contó qu’una vez Balbuena le hizo una entrevista «larguísima» y que «nunca la ví publicada». «Lo curioso es que el tipo podría estar todos los días en cualquier horario y no se movía. Agregado en su testimonio frente a Rafecas.
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La defensa, por su lado, convocó sólo a dos: Roberto Zegameparte de una camara bonaerense para transportistas escolares, ya Javier Echevarríaretirado de la División Análisis del Cuerpo de Informaciones, al que pertenecían los acusados.
El primero fue convocado por su relación con Sánchez y se encargó de abonar la teoría de la defensa de que la farmacia policial tenía una buena relación con las organizaciones políticas o gremiales que establecía la planificación logística de las medidas de fuerza. El otro testigo, en tanto, aportó detalles sobre las funciones y tareas de la División y dijo que «no está regulado ni normado que un integrante del Cuerpo realizar otra tarea que no sea la pueda enfocar por ley”.
El caso Balbuena
Los hechos que se juzgaron ocurrieron desde que Balbuena se fue de FM la tribu y Grinberg, con quien habia ido a la escuela, lo invitó a un participante de la Agencia.

Eso fue entre 2002 y 2013, cuando llegó el dato que destapó la verdad: el 5 de mayo de ese año, Nilda Garréex ministra de Seguridad, anunció el inicio de una investigación sumaria y pasó a disponibilidad a Balbuena.
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En Ustares y Sánchez, en tanto, la Justicia achacó «haber ordenado y/o promovido, formal o informalmente, en su calidad de Jefe de la División Análisis del Departamento de Seguridad y Estado de la Policía Federal (…) que Balbuena , en su carácter oficial de inteligencia de la dependencia mencionada y ocultando información«Descubre las áreas de espionaje en la agencia periódica.
«Fue una pelea de 10 ans donde presentamos pruebas para llegar a este resultadodemostrar que existen los organismos de inteligencia que realizan espionaje político y no son cuentapropistas”, dijo Bregman, diputada nacional y abogada de la quarella, al terminar la audiencia.
«Todo lo que denunciamos lo acreditamos en el juicio, incluso la magnitud que da cuenta del rol institucional con las condenas de los dos jefes de Balbuena», sumó Aufieri a PERFIL.
El hueso fundamentos del condensador se conocerán el próximo 5 de abril a las 14.
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