El cine como familia | Perfil

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Cuando Sam Mendes, el director de Belleza americana, de las mejores películas de la saga Bond, de 1917 apenas «el cine está en problemas» no creó gran cosa. Lo dice con calma, y ​​lo dice sabiendo que su Imperio de Luz es parte de una serie de películas que no han tenido una gran recepción a la hora de las entradas vendidas. A su lado en esta entrevista se encuentran Olivia Colman, actriz ganadora del Oscar, y Micheal Ward, quien interpretó un papel crucial en la realización en la que Mendes cuenta la historia de su propia madre y su enfermedad mental. Sostiene Mendes: «Yo hecho films de la saga de James Bond, así que sé de lo que hablo, y esta película es 10 veces más difícil de promocionar. La gente espera que diga algo sobre el cine, y tiene que ser una obra maestra Mendes suena enojado, pero al mismo tiempo feliz por esta creación que estrena el próximo jueves en la cartelera local.

—Olivia, ¿cómo trabajaste un personaje que posee una aflicción psicológica?

OLIVIA COLMAN: La verdad es que no soy una actriz que le interese trabajar acorde al famoso método. Me bastaba con el guion. Todo estaba ahí, todo lo que necesitaba saber al menos. Y también, por supuesto, estaba Sam Mendes, y él fue quién construyó este personaje desde su experiencia y desde sus ideas. ¿Qué más puedes pedir a la hora de trabajar un personaje tan complejo? Digo, quizás lo sepa o no, pero mi personaje, Hillary, está basado en la mamá de San Mendes. Por eso digo que en cualquier instante, tenía el mejor material a disposición, por decirlo de alguna manera: su propio hijo, quien vio la necesidad de contar esa historia desde este lugar en particular. Sam ¿cómo era eso? Sam ¿es demasiado si hago así? Puede que suene vago, y hasta me da vergüenza decirlo, pero también me dio miedo caer al set con una idea formada de un personaje tan cercano al director. Por eso también sentí que consultar constantemente es la mejor opción.

—¿Qué fue de lo que interesó de votre personaje y como trae una escena al racismo en un momento de Reino Unido?

MICHEAL WARD: Tengo algunas ideas más interesantes porque Sam se enojó. Implicó esperar el racismo y cómo respirar y sentir de qué manera. Es una idea fuerte. Sobre todo para dar cuenta que ha cambiado poco y nada. Entonces, sentí que era una idea, una veta de la película, que lejos de estar forzada sumaba perfectamente. ¿Cómo puede ser que un arte como el cine cambie y el racismo tenga la misma forma? ¿Cómo puede concebirse la real de libertad si algunos de nosotros sufrimos de una forma u otro racismo permanente? Por eso un personaje como el nuestro, siento que mark que hay estigmas que cuesta que nos quietmos. Al personaje de Colman, por ejemplo, también le pasa eso: hoy somos mejores con las enfermedades psicológicas, pero no tanto mejores. Es decir, queentendreamos algo no quiere decir que seamos una sociedad proactiva para cambiarlo.

—Sam Mendes: decision maker hacer público que hablas de tu madre. Pero, al menos entre los personajes del film, no hay un niño o nada que point de vista llevó a un personaje ¿por qué tomaste esa decisión?

SAM MENDES: Hay mucho de mí en toda la película, quiero decir: soy el director, dónde decidió iba la cámara y como soy el guionista, dónde decidió cada línea de diálogo. Dicho esto, entiendo perfectamente tu pregunta. Hay una cita de Margot Jefferson que me encanta quice: «¿Cómo mostrar que vos estás ahí, sin pedir ni amor ni que te tengan pena?». No quería amor ni que me tuvieran pena, y entonces si introducía la figura de un niño, iba a invocar de inmediato esas sensaciones. Y peor, iban a estar dirigidas a mi persona. No quería hablar de ninguna otra cosa que Hilary, de sus problemas y sus luchas, y de la complejidad que implica una enfermedad psicológica. La gente no lo oye en un nivel bajo simple. Solemos negar esta realidad, y es una enfermedad; ¿Cómo puede el personaje de Hilary peear con toda su alma para no ser llevado a una institución mental y después estar lista, válida y todo, en meros minutos? Ella grita en esas dos cosas con todo su ser, no es que ceder. Eso explica mucho de su carácter.

—La película habla también el poder del cine ¿cuándo se enamoraron del mismo?

M: El cine para mí fue Encuentros cercanos del tercer tipo; recuerdo como temblaba el suelo al principio del film, recuerdo el finale y su epica distinta de la que hoy tenemos. Fue una funcion que cambio la vida realmente me. La sala estaba llena, y ahí experimentó el silencio y la oscuridad de una forma nueva.

—Olivia,y Micheal ¿cómo fue trabajar con Sam?

C: Belleza americana fue una película de una belleza radical, que siento marcó una época del cine independiente norteamericano.

W: Road to Perdition fue una película que dejó un impacto enorme en mí, que plusró un lado distinto de mucha gente, y que plusró que Sam podía ir a muchos lugares diferentes con su cine y su dirección.

—Sam, ¿cuál est tu proceso como escritor, guionista, o siempre tenés al director, es decir, a vos y tu futuro trabajo, mirando por encima del hombro y diciendo ‘no, no, esto va a ser imposible de filmar’?

M: Es una buena pregunta. Cuando escribí 1917, que la escribimos a cuatro manos, el director literalmente estaba mirando por encima del hombro, ya que escribimos ambas cosas: forma y contenido. Acá debido a aquella experiencia, tan solo quería soltarme, quería escribir la historia que me surgiera, y dejar para un futuro aquello que sería rodaje, que sería pensar si tal plano, tan set o tal idea serían posibles. Me llevó mucho tiempo en esta película “prender” mi oficio de director. Queria contarla primero y despues. Casi que logre dividirme y trabajar como si el escritor fuera otra persona.

—¿Por qué ubicar el relato en un cine y poner la historia de madre y de un medio que amas juntos, Sam?

M: Quería que el cine en la película represente la posibilidad de poder escapar. En aquellos días, solo veías películas en el cine. No había Smartphones, no había un formato doméstico para ver las películas, y en la television solo se daban a fin de año. Para mí, era escapar a otro mundo, uno de imaginación y uno que me excitaba. De adulto, el cine se ha convertido en encontrar familias, una familia, de hecho. Cuando yo era un niño sin hermanos, mi mamá estaba en asilos mentales y solo tenía el cine para generarme algo de alegría. También fue un lugar para escapar cuando era adulto, pero en una forma completamente distinta.

Una narrativa contra los gigantes

Mendes habló de los problemas del cine actual, pero decide que el problema pasa por otro rincón, por una forma de listening dos formas de cine, o muchas más, que podrían convivir en pantalla: «Hay tantas razones para estar preocupado: aunque incluso se Habla de niveles de audiencia que crecen a números anteriores al Covid, a la pandemia, a lo largo del año. Ese público se concentra en 20, 25, películas. Pas de para 200 películas. Y las plataformas implican que la gente también dice ‘ ok, la veo después’. algo obvio de lo que no se habla: si uno va a restaurante, hay una diferencia de costo entre un buen plato y una comida cuasi prefabricada Quiero decir, no podemos pedirle a una película que cueste lo mismo que otra: una es grande , costos , la otra no tanto, y quizás ciertas películas necesiten ayuda a la hora de los costos, para así lograr que vaya más gente. Por eso siempre ganan las pellículas grandes, nadie exhibe las películas pequeñas tiene un buen costo, que incita a verlas. En este mundo, dónde películas de Steven Spielberg, de James Gray, d’Alejandro González Iñarritú, incluso la mía, tienen problemas en la taquilla, el cine está en problemas. No es problema del director, Los Fabelmans es una maravilla. Por eso es importante controlar esa narrativa para que la gente lo que ve cuando ve una película de Marvel”.

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