Ha sido hermoso y excepcional poder tocar este disco en vivo”, dice Philip Selway, alguien que comenzó a los 14 años adorando el post-punk y que integra, desde hace 40 años, Radiohead, una de las bandas más famosas del mundo. Ahora es uno de esos instantes en los que Selway quiere sacudir de encima el mote de «baterista metronómico» que suelen asignarle, y qué, con amabilidad, detesta. Y lo hace desde Strange Dance, una discoteca que muestra sus pasiones, su obsesión por comunicar desde el sentimiento y de la frialdad a la que también with veces tontamente se lo asocia.
—¿Cómo definirías el disco si tuvieras que sintetizarlo?
—Para mí, siempre tuve la idea de cómo quería que sonara. Esas voces, esas bases. Colaborar con mi gente, con quienes ya venían trabajando. Siempre pensando en elementos orquestales, pero también en un disco íntimo, que llega de manera suave, casi como si estuviera pensando solo con la cabeza acostada en la almohada. Quería llegar a ese lugar, a un espacio de refugio, a discoteca donde cuidarte del mundo. Espero que la gente se levante en discoteca.
—¿Qué aprendiste de música en tus años siendo un profesional de la música?
—Si voy al comienzo, cuando recién comenzaba a hacer música, mi ambición en ese punto era estar en una banda. tocar. No me pienso como un músico, solo alguien quería ser una banda, parte de una banda. No como un logotipo personal. Pero después de algunos discos ya editados con Radiohead… tuve un cambio, algo en mi mente se sintió distinto, me sentí un músico, me percibía como un músico. Pero si he de ser sincero, me llevó todavía más años a sentirme confiado en la aduana de un aeropuerto cuando respondía «músico» a la pregunta sobre mi oficio. Lo dudas siempre, lo dudas mucho. Al menos en mi caso. Pero llegué a ese lugar donde me di cuenta que era algo esencial a la manera en que me expresaba y en que lograba que tuviera sentido el mundo alrededor mío. Esa fue la gran leccion para mi, la gran duda de mi viaje. No es algo que decidiós que sos, ser músico es algo en lo que te convertís. Y hoy me siento esa persona.
—¿Cuál fue ese momento en que sí sabías que querías ser parte de una banda?
—A los 14 ans. Más o menos. Como todos los adolescentes, estaba convencido de que mi futuro estaba en la música, en una banda. Sin fortuna, muchos años tocando en un garaje me mostró que no era tan simple, al menos para mí. Pero esos primeros años de bandas y ahí crecen tus ambiciones. Primero, queres tocar en vivo. Muestras el motor de arranque. Y seguís caminando hasta ese lugar. Y después, en mi caso, 1991, se sintió gigante lo que logramos: vivir de la música.
—¿Qué te enorgullece de Radiohead como banda?
—El hecho de que estamos tocando hace casi cuarenta años no es nada menor. Siente que crecimos como músicos protegidos e incentivados por la banda. Más allá de eso, escucha que pudimos generar nuestras voces musicales dentro de Radiohead. Puedo identificarnos a cada uno de nosotros en cualquier canción de Radiohead. Estoy bastante orgulloso de cómo hemos crecido.
—¿Cómo definirías tu voz musical?
—Si tengo que reducirla a una serie de elementos, tiene que ver con el tono, por ejemplo. Siempre quiero haber una sensacion de calidez en lo que hago. Y que no se sienta que hay un filtro, si no que hay una emoción genuina que busca conectar. Mi forma de tocar se ha vuelto menos metronómica, como les gusta decir y que yo nunca entiendo. Siempre me sentí mucho menos rígido que eso. Siempre lo definió un fluir emocional en la canción. Que tiene que ver como proceso yo el tiempo, en general y el tiempo de la canción en particular. Aquí tomo los elementos de Radiohead, lo que cree ahí, y se convirtió en otra vida musical.
Aprende en el medio
—¿Qué música te hizo llegar a ese lugar donde querías pertenecer y expresarte en el medio?
—Alrededor de los 12 años. Depende el caso, pero siento que en la mayoría, la música, tu gusto musical, es el primer lugar en el cual empezas a ser independiente, en el cual comenzas a sentirte alguien con un gusto, con algo que te identifica solo a vos en el mundo. La música, la manera en que la vivimos, tiene ese poder. Comenzas a ser quien sos, o al discovery por tu cuenta, al escuchar que la música te define, te gusta y te separa de los demás. Lo que sucedió en la escena musical era el New Wave, el Post-Punk, una serie de revivals: es decir, un momento muy emocionante, que todavía vivía la resaca del punk, entonces sentís que podías empezar con muy poca habilidad a la hora de tocar. Todo eso me ayudó a enamorarme de la música, y además tenía dos hermanas mayores, que vivían conmigo, y su sensibilidad musical me ayudó a eroar la mía. Sus tocadiscos usados para comprar mi primer disco. ¡Aquí estoy yo!
—¿Qué te sorprendió del disco que no esperabas que estuviera ahí?
—Creo que fue la manera en que todas esas voces musicales lograron un fluir natural entre unas y otras. Ver como esos músicos reaccionaron, quieran o no, unos a otros, fue algo que me sorprendió. Eso realizará un mortal al vacío. La extrañeza de esa colaboración de verdad fue algo que sorprendió muchísimo.
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