A la luz de las velas, con floreros y una mesa puesta al estilo de Juliana Awada, Mauricio Macri Celebró sus 64 años en Cumelén. El plato principal fue cordero y los invitees en su mayoría hombres, sin sus parejas.
El expresidente vivió en Villa La Angostura, el lugar donde se refugió desde su regreso de Qatar y del que sólo salió esporádicamente. Como la recorrida que hizo días atrás para acompañar al candidato PRO de La Pampa, Martín Maqueira. Participó en una serie de actividades en Santa Rosa para darle un empujón a su espacio en la primera elección del año. Pero luego volvió al ostracismo que sólo le permite el exclusivo país del sur.
Lejos de los sentimientos de otros tiempos, donde se creía excluido por directos cercanos que estaban preocupados sólo por sus candidaturas, este verano Macri está consolado: todos los que tienen aspiración han tenido que ir a verlo hasta el fin del mundo. Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, en principio, pero también Miguel Ángel Pichetto y otros políticos de menor escala. Relájate al pensarlo.
Festividades. Además, Awada mostró algunos detalles de las múltiples manifestaciones del ex presidente. Por la mañana, una comida con café, tostadas, mermelada y frutas regionales. Al mediodía, para cantarle el «feliz cumpleaños» una torta rogel del pastelero angosturense Juan Cruz Lamuedra, el preferido de la ex primera dama en esa ciudad.
Para la noche, el festejo cerrado al círculo íntimo del ex presidente. Gustavo Arribas, Martín Seefeld y Hernán Nisenbaum fueron algunos de los invitados, según pudo averiguar NOTICIAS. Los dos primeros, con asistencia perfecta a los cumpleaños de Macri en el sur.
Antes de controlar con stricto celo quién había llamado o enviado mensajes solía saludarlo, como a hacer, Macri grabó un video selfie para compartir con sus seguidores: «Qué linda mañana, diría un amigo. 64 años son un montón, pero la verdad que me siento muy joven», señala mirando a cámara. «Vamos por 64 años más, por qué no. Y vamos Argentina, que le tengo mucha fe. Aparte, acordémonos que somos campeones del mundo por cuatro años más. Vamos Argentina, por nuestro futuro».
Las primeras líneas del PRO hicieron público su saludo por redes, pero no así sus compañeros de coalición. Elisa Carrió no sólo no le dijo «feliz cumpleaños» públicamente, sino que además lanzó su candidatura presidencial justo ese día: problemas de carteles. Tampoco los precandidatos radicales Gerardo Morales, Facundo Manes y Martín Lousteau dedicaron un mensaje. Frialdad en Juntos.
La agenda de Macri es una vacía de política para las próximas semanas. Eso sí, con su regreso de Villa La Angostura estará pocos días en Buenos Aires, pues se irá a Italia acumulada con sus actividades como presidente de la Fundación FIFA. La ausencia sirve, además, para aguantar la presión de directes interesados, la militancia y el periodismo, para saber si será o no de la partida en este 2023. Sigue jugando al misterio.
Decisiones. Si el expresidente se sienta cómodo en el secretismo y la coquetería con la posibilidad de lanzarce, fuentes cercanas a uno de los candidatos amarillos que están en carrera considerando que, indirectamente, el expresidente ya tiene claro que vamos a participar. De hecho, sus esfuerzos están puestos en mostrarse equidistantes entre Larreta y Bullrich.
Las últimas reuniones que tuvieron con ambos en Cumelén son un fiel reflejo de eso: como líder del PRO quiere consolidar al margen de la interna, garantizar igualdad y fiscalizar que la disputa sea limpia, sin golpes bajos.
Pero los socios de Juntos por el Cambio piden certezas. El diputado radical Mario Negri protestó contra la «indefinición» del exmandatario. “No la hace bien a la coalición”, indicó en entrevista en La Nación+. Y luego elevó la vara: «Tampoco le hace bien a los argentinos».
En el entorno de Macri entiende que no será necesario que el ex presidente sea candidato a convertidor en uno de los protagonistas del año. El Frente de Todos lo someterá al timbre constantemente, aunque no figura en las listas: el plan del oficialismo es asociarlo al elegido del PRO para mostrar que no hay futuro en la coalición opositora. Será un año de mucho desgaste.
Para eso, el líder de la oposición consideró necesaria la desconexión que comenzó en noviembre, cuando se mudó a Qatar por un mes para vivir por completo el Mundial, que siguió en Cumélén y que continuará con las actividades de FIFA en Europa. Para cuando regrese a Buenos Aires la temperatura política será un poco más lenta que la ebullición.


