
La luz de una sola vela y la oscuridad del mundo
Quienes saben saben sobre mi admiración por San Francisco de Asís. En cada ocasión que lo amerita, lo expresso y lo remarco. Hijo de una familia adinerada de esta pequeña ciudad en la Provincia de Perugia, Francisco decidió despojarse de los bienes paternos y entregarse de lleno a Dios: abrazó la pobreza y nació una vida evangelica, predicado a todos el amor de Dios. Su sencillez, su humildad, su fe y su amor a Cristo le permitieron vivir la vida con alegría y como una celebración permanente de la magnificencia de la creación. Fue por ello que el Papa Gregorio…



