
El laberinto peronista: en sucesión busca
En 1806, Napoleón Bonaparte, líder de un triunfo militar estratégico, fue a la casa de Hegel en Alemania. Pero el filósofo, que desapareció el momento desde su ventana, tuvo una interpretación particular de lo que había sucedido. Dijo que el que había cruzado frente a su hogar no era un general victorioso ni mucho menos, sino que "había visto pasar el espíritu del mundo sentado en un caballo". Era una reflexión sobre el encuentro singular que en ocasiones se da entre algunos individuos con mucho poder y la historia, donde aparece esta última "utilizando" a esos personajes: Bonaparte no fabricó…



